Ayer fue la 35 Marcha del Orgullo en la ciudad de Buenos Aires. ¿El clima? Homofóbico, amén de la inminente llegada del papa León y del campeonato ganado agónicamente en el minuto 94 por Boquita el más grande. Explicaremos los por qué a continuación.

Toda la previa a la realización de la marcha fue rarísimo, a días del 7 de noviembre -fecha convenida para qué suceda- cambiaron el recorrido de la marcha para hacerla desde Avenida de Mayo hacia el Congreso. La Comisión Organizadora tranzó y tranzó mal, ya que las organizaciones más cercanas a la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) directamente hicieron como una marcha paralela al modo de ver de esta cronista, desbordando hacia Constitución y el sur de la Ciudad. Tanto es así que nos encontramos con Lucas Fauno sobre San José y se quejaba de que <no querían hablar con él porque era de la contra> lo cual es ridículo porque ante todo periodista. Mi amigo Santi Richetti repuso algunos datos con los que no contaba: los putos más conservadores, los de la COMO, se habían enfrentado con algunos grupos más emergentes como la Columna Mostri (amamos), que estaba haciendo el camino original desde Plaza de Mayo.
Por suerte no hubo que lamentar nada excepto la pérdida de celulares (un clásico) y bosteros y católicos pudieron bailar juntxs, todxs, todas, todos y todes.
