Una chica pick me es una mujer que busca obsesivamente la aprobación y la validación de los hombres de su vida, muchas veces a expensas de otras mujeres. La frase se popularizó con la serie romántica situada en un hospital Grey’s Anatomy cuando Meredith, la protagonista, le pide a Derek que la elija a ella en vez de a su esposa.
La diputada electa Lilia Lemoine, en una entrevista con IP Noticias, actualiza de forma grotesca esa necesidad de «ser elegida por personas que portan pito» al hablar de que «hicieron una ley» por la cual hombres que dicen un piropo pueden ir presos y toca en uno de los puntos preferidos por los activistas por los derechos de los hombres al mencionar el resentimiento con las algunas mujeres guardaríamos.
Sí, seguimos hablando de la Argentina en la que muere una mujer por día por su condición de género.
Lo más interesante de la alocución es cuando formula que lo que quiere es que «las mujeres dejemos de ser mansas (sic) y depender de alguien que nos proteja porque somos iguales». ¿Qué pensar de alguien que se refiere a si misma como «el sargento Cabral» del presidente? Y en true cosplayer style viste el rol con un Sol de Mayo inmenso entre las tetas.
Estamos hablando de reglas de convivencia tan básicas como que unos señores en una obra no te griten «te quiero llenar el culo de leche» a nadie. ¿Podemos defendernos si queremos? Depende de cada persona si cuenta con la respuesta rápida y la lengua karateca para gritarles pero no es lo más común. Hasta a mí me ha pasado de que me quedo tan extrañada que ni logro responderlos. El punto es que no somos todas iguales – ni reaccionamos de la misma manera- pero lo que nos ubica en tanto otredad es que a nosotras nos gritan barbaridades en la calle.
Punto aparte merece la esperanza de que la ley de Educación Sexual Integral pueda abordar, desde la educación, a este problema, sobre todo porque también están en contra de eso.
Por eso este sitio ha elegido nombrarla a ella como la reina de las pick me, primero y principal porque ha decidido que su rol sea específicamente antifeminista en la batalla cultural contra el feminismo, como lo fueron anteriormente Agustín Laje y compañía. Pero obviamente, por su condición de mujer, puede ser mucho más insidiosa una machirula travestida con todos los elementos (tetas y culo) que mil hombres de traje gris.
Por ahí se entienda un poco más el fuck you de la ex Vicepresidenta, los carteles en la calle que publicitan una obra de teatro con el leit motiv de la época (Teneme paciencia), el hecho de que el Ministerio de Mujeres, género y diversidad se haya visto reducido a subsecretaría bajo el mando de la inefable Petovello y la tercera devaluación más grande después de Alfonsín en los últimos 50 años.