Si hubieran encontrado algo más provocador para hacer que trocar el salón de las mujeres argentinas por el lavadísimo «salón de los próceres» el mismísimo día internacional de las mujeres por iniciativa de el Jefe (sic), estoy segura que no lo hicieron por falta de tiempo nada más. Por fortuna, se venía organizando hace tres semanas la concentración en el Congreso. Organizacion mata bait.

También resultó incitadora la decisión de mandar la policía federal a garantizar la circulación por Callao.

Pero ni la lluvia, ni la provocación ni los federicos lograron desanimar la multitud que se congregó para presentar un certificado de supervivencia como movimiento.






Como quién pregunta distraíd* ¿dónde están las feministas? ayer se demostró que seguimos acá. Los gobiernos comienzan y terminan pero las convicciones no pasan de moda. Que haya habido momentos más amables para ser feminista no está en duda pero hay algo irreductible: el deseo de que cambien las cosas.