La serie que mirábamos a escondidas de mamá llegó a la plataforma de streaming más popular del mundo. Tenemos algunas cosas que decir.
Mucho se ha escrito sobre lo blancas, clase alta, privilegiadas, cínicas y difícil de identificarse de los personajes de la serie pero ya desde el primer capítulo nos cantan una que sabemos todas: la del ghosting, o por qué ‘este sujeto con el que compartí momentos románticos y especiales nunca más me llamó’. Bradshaw la escucha sin espantarse ni conmoverse demasiado. Es que Cupido no atiende más en Manhattan.
En 1992, seis años antes de que se emitiera el primera capítulo de la serie, el politólogo Francis Fukuyama decretó que la historia había terminado con el triunfo del capitalismo. El mercado había ganado y las otroras discusiones ideológicas, cambios de paradigma, movimientos culturales pro y contra habían sido reemplazadas por un único amor: el capital. Gran parte de los productos culturales que trataban sobre lo contemporaneo en el fin del milenio pasado trataban esta idea de que ya estaba todo hecho y la liberación femenina ya había sido alcanzada.
Cuando las conocemos, Carrie Bradshaw (el alter ego de Candace Bushnell, sus notas se leen acá) y sus amigas son las cosmo girls perfectas: se mantienen solas hace tiempo, triunfan en sus carreras y tienen una necesidad casi patológica por consumir zapatos y carteras. También -al pasar las temporadas – las mujeres descreen de la bisexualidad, insultan a trabajadoras sexuales trans, se juzgan entre ellas, Carrie fuerza a la mujer de la persona con la que está teniendo un amorío a escuchar su pedido de disculpas, Carrie nuevamente se enoja con Charlotte por no prestarle la plata que necesita una vez que venden el departamento que alquila y una larga lista de demases.
Pero pero pero …
En los últimos años, se puso de moda criticar los productos de massmedia que habíamos disfrutado hace relativamente poco por transfóbicos, racistas, misóginos, clasistas y reproductores del patriacado (excuse me, your favs are problematic) y aunque muchas veces las críticas tienen sentido, también existe la posibilidad de generar una lectura que admita más posibilidades futuras para este texto cultural, una lectura reparativa si se quiere. Las lecturas reparativas son motorizadas por el disfrute que emanan de ese consumo y reconocen que los textos culturales se componen tanto de momentos placenteros como momentos dolorosos por parte de los públicos marginalizados. La apatía, la ignorancia y la blancura de neoyorkinos ricos a fin del siglo pasado, como mencionaba Fukuyama, era la regla y los personajes de SATC no le escapan a eso. Pero también, y sobre todo a partir del ataque a las Torres Gemelas en 2001, lo vincular se vuelve central en el desarrollo de la serie. Miranda invita a vivir con ella a su suegra, Charlotte adopta una nena vietnamita, Samantha acepta que es la novia de de Smith y Carrie deja una relación transaccional como la que tenía con el ruso para volver con Big. ¿Ella no buscaba un amor que la envolviera por completo?
Y para series politicamente correctas, tenemos And Just Like That.