UNA RESPUESTA QUE DA ORGULLO

La masividad de la marcha del sábado es indiscutible. En tiempo récord, se convocó una asamblea, se organizó la marcha antifascista antirracista LGTBIQ+, se difundió por todos lados, se instó a participar, fue tapa de todos los diarios y portales. Puntualmente la convocatoria se dio a partir de los dichos del presidente en el foro económico mundial (sí, inaudito) de Davos pero dado el estado de situación (vaciamiento de la salud público, cierre de espacios de memoria, el ataque a la ciencia, defensa de nuestros recursos naturales y sigue) se convirtió en la segunda marcha apartidaria masiva que unió a trolos y pakis ante la amenaza a la vida que compartíamos y que el gobierno insiste en desmantelar.

El sábado por fin se sintió que se destapó una olla a presión que venía juntando hace rato. El acierto fue ubicar el fascismo y el racismo del lado contrario porque en algún lugar había que hacer la división. Seguramente no sea el término más ajustado a la realidad (también nombrarlo como postfascismo o neofascimo) le quita algo de punch pero es un punto de partida, un consenso, un punto de referencia.

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