Acá venimos relatando muertas desde 2015. ¿Qué ha cambiado?
A Catalina Gutierrez la mató un amigo que estaba «enamorado» de ella hace dos días. Más allá de las particularidades del caso, quiero decir varias cosas:
- El femicidio no pasa por una sola cosa: ningun asesinato es unicausal porque las motivaciones son variadas, lo que podemos aseverar es que no se trata de crímenes pasionales porque no hay pasión en quitarle la vida a otra persona.
- El femicidio es la cara visible e indignante de la violencia socialmente aceptada: a todos nos indigna el asesinato pero las a red flags visibles ni les damos bola. Y no puede ser que solamente entre nosotras nos demos cuenta (ver el texto sobre el karateca de María Pía López).
- Nos vino mal cerrar los programas de acompañamiento a las víctimas: la línea 144, Ministerio de Mujeres, etc.
- Con razón hay quiénes prefieren el celibato: salió esta nota horrible hace un par de días cuya premisa es que las mujeres convencionalmente atractivas ya no buscan coger, una amiga me preguntó que pensaba y la verdad es que –más allá de los ejemplos– medio que tienen un punto.
- El hostigamiento en redes sociales es fuertísimo: