Inflación galopante, saqueos sin verificar, una dupla presidencial extraviada, devaluación del 20%, el FMI respirándonos la nuca, medidas paliativas que no terminan de materializarse, una pensaría mínimamente refugiarse en sexo salvaje, ¿no? No.
Luego de la bonanza de hormonas provocada por el campeonato del mundo (les reto a encontrar persona alguna sin afectar) la coyuntura nacional se volvió a meter en los pantalones de todo el país. Tomando como datos indicativos de la realidad encuestitas hechas en redes sociales por esta servidora, no se estaría cogiendo tanto.
Ya lo había dicho Daniel Scioli en 2016. «Cuando hay depresión económica, hay depresión anímica. Y esto hace que se incentive menos», expresó el actual embajador en Brasil haciendo referencia a la caída del 15% de la venta de preservativos durante los inicios del macrismo en el gobierno. Una situación imperdonable en un gobierno peronista, sobre todo si tomamos en cuenta lo que expresó Victoria Tolosa Paz en la campaña legislativa de hace dos años, que en el peronismo se garcha.
Ante este atolladero, ¿qué soluciones nos presentarían cada unx de los candidatos presidenciales?
Javier Milei, el candidato más votado en las primarias -el mismo que ha dicho “en las crisis, el sexo se hace mierda”-, quizás tenga más que aportar desde su formación de lo que much*s nos imaginamos porque además de ser hincha de motosierra y de sus mascotas, es (o fue, no queda del todo claro) profesor de sexo tántrico.
Aunque ahora esté acompañado de una #rubiafamosa, hay quiénes descreen del romance, como la inclasificable Pola Oloixarac que asegura que en realidad el libertario es casto y que el sexo le parece espantoso.
En cuánto a la segunda candidata más votada, las propuestas son un poco menos extremas: dedicatorias amorosas en redes sociales, cenas románticas y defender a tu pareja en los medios de comunicación. La Pato realmente es la prueba de que la tercera vez es la vencida, ¿así que quizás nos esté diciendo que sigamos dándole chances al amor?
La verdad es que la experiencia Bullrich también justifica apostar al cambio continuo porque de otra manera no se explica que una mujer que le ha recortado el 13% de los haberes a trabajador*s estatales y jubilad*s tenga carrera política aún, así que, you go, girl.
Y con respecto al candidato del apellido del que se puede hacer algún que otro chiste soez, es definitivamente el más heteronormativo de los arreglos existentes: matrimonio de más de 20 años, «más sexo de vacaciones porque uno tiene más tiempo para la pareja«, música romántica para entrar en clima. De todas maneras, suma un millón de puntos de líbido por carácter transitivo, las mieles de ser el yerno político de la Uno. El argumento más fuerte por los arreglos de Sergio Tomás Massa termina siendo su carácter: canchero, galante y un poco chamuyero. ¿O no hemos caído todas ante uno así?
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