Hoy prenderé el ventilador después de guardar silencio demasiado tiempo.
Esta tesina que después se convirtió en medio digital (chiquitito pero rendidor) fue escrito durante los últimos años de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Sociales de la UBA.
Los últimos años de la carrera estuvieron signados por un par de cosas:
- Mi amistad con CSF, GT, AC, AB, CV y toda la banda de Taller III (gracias Fernando Piana)
- Haber entrado en ANCCOM, donde en primer lugar, subía las notas al WordPress del sitio.
- Mi diagnóstico de esclerosis múltiple.
Las tres cosas se conjugaron de una manera muy particular. A saber:
En cuanto fuimos ganando experiencia en esto de lo que era MOSTRARSE AL MUNDO y empezar nuestras carreras profesionales, fuimos eligiendo cosas distintas. Yo por haber conocido en ANCCOM a mi futura jefa, rápidamente entré a FLACSO en 2015, que realmente ha sido una casa para mi. GT se mudó, rápidamente, a vivir en Europa. Y CSF, bueno, eligió publicar un libro.
Nosotras fuimos muy amigas, íntimas, todo ese año. Compartimos un viaje a Río (ustedes saben que en cuánto tengo un mango y disponibilidad viajo para esa ciudade maravilhosa). Yo la pasé mal, en primera instancia porque en ese viaje eligió subir una foto hermosa que estaba con el novio y con el peor copy del universo acerca de los incendios que estaba sufriendo el Amazonas. Y ya con Martín Cirio respirandole la nuca, ponele, todo fue medio una paja. Hay detalles que no daré.
Pero un detallazo que sí daré es que en todos nuestros años de amistad post primer brote medio que nunca me preguntó como estaba llevandola con el tema de mi enfermedad. Y eso que yo subía una foto cada vez que me iba a infundir a la red social que era más usaba: IG.
Y acá es donde se empieza a poner peliagudo. Cuando ella publica este libro, lo leí. Y cuando lo volví a leer en detalle después de unos meses me di cuenta de algo espantoso: ella había pintado un retrato de mí que no era el correcto.
Lo más importante: no me había pedido permiso. Ni para usar el nombre de mi hermana, ni para hablar de la esclerosis múltiple ni un carajo. ¿Qué hice yo? Fui a TW. Y me ligué una carta documento.
Hay detalles en los que tampoco voy a ahondar porque tienen que ver con la intimidad de algún familiar pero digamos que el momento en que me llega esa carta documento, explota todo en mi casa, lugar donde estaba viviendo tras el inicio de la cuarentena.
Por suerte, tengo un montón de abogadas y abogados cerca así que no pasó nada, la contesté y a otra cosa mariposa, pero … no fue gratis.
¿en qué cabeza cabe que te manden una carta documento por bardear a alguien en TW?
En fin. El tiempo puso todo en su lugar: yo recibida, docente de la carrera, brillante. Y ella allá. Espero que se mejore.