CRÓNICA DE UNA EXPEDICIÓN A LAS ISLAS MALVINAS

A Juan Rattenbach lo conocí en la Plaza de Mayo, como corresponde, el 24 de marzo pasado. Cruzamos dos palabras, pero luego vi que estaba por dar un curso sobre Malvinas del gobierno de la provincia de Buenos Aires en abril (gratuito, por Zoom, sin necesidad de entregar un TP) y me anoté campante.

(Luego estuvo la jornada de reflexión sobre el Papa Francisco en la que rompí tres vasos, de lo cual no vamos a hablar; digamos nada más que ya intuía que mi viejo se iba a morir en mayo).

Hace poco presentó su crónica de viaje en el Centro Nueva Tierra y tuve la fortuna de comprar su libro, conocer a su editora del Grupo Editorial Sur (¡hola Ona!) y hasta arrear a un yanqui que jamás le dirá Falklands a las Islas.

Rattenbach es un entusiasta militante de la causa Malvinas. Donde se hable de Malvinas, él estará, y en este formato novedoso del streaming lo podés ver por todos lados. Hiperformado, cultor de datos de extrema relevancia y, encima, es lindo, lo cual siempre ayuda. En el último año, desde que estoy al tanto de su existencia, podría haberme cansado de verlo en redes sociales, pero siempre trae algo fresco de su juventud y de la preponderancia de su fuerza de trabajo.

Dos cosas acá: Juan es abogado, pero podría haber estudiado Ciencias de la Comunicación. Es más, aquella noche fatídica de los vasos hasta pudo defender el «ciencias» de mi carrera, aunque fue más por la Semiótica. Y este último libro es otra arma dentro de su arsenal. ¿Por qué le interesa tanto comunicar acerca de Malvinas?

Él está convencido de que los británicos ejercen soft power en su comunicación acerca del conflicto abierto en 1982, algo así como humanizar a los ingleses combatientes. Lo cual ya es interesante, porque abre una dimensión poco explorada de su militancia.

Juan es el nieto de Rattenbach, el del Informe. Punto número dos. O sea que a él, además, se le juega otra cosa en todo lo que tiene que ver con la causa Malvinas. Y aquí me gustaría profundizar: no es sencillo ser nieto de en este país. Lo explico:

Yo soy nieta de un gendarme que fue comandante mayor de Comunicaciones (see what I did there?) y, desde que tengo conciencia del rol que ocupó mi abuelo (tipazo), siempre me hizo un poco de ruido, por la historia de nuestro país y de las fuerzas armadas. Claramente, si estábamos los dos en la Plaza de Mayo aquel día, no bancamos a los genocidas, pero quizás bancamos a las fuerzas. Esta es una distinción clave.

Mi papá, que en paz descanse, fue al Liceo Militar San Martín (y también era abogado, pero ese es otro tema) y pertenece a la generación del ’62, que quiso ir a pelear a Malvinas (no fue, y tengo mis dudas de si se la hubiera bancado sin romperse). Hay mucha gente que dio la vida por las Islas Malvinas, y esto también hay que tenerlo en cuenta cuando se habla de la gesta de Malvinas.

Por eso me gustó tanto la crónica de Juan: porque cuando finalmente llega a las Islas, después de bastante trajín, y se encuentra con el cementerio, dice que es un lugar icónico y sagrado.

Pero me estoy adelantando.

El libro se lee como una novela, escrita por una persona muy apasionada y conversadora, y no hay muchas novelas sobre las Islas escritas en tiempo presente. Se inscribe en la línea de Una excursión a los indios ranqueles de Mansilla, de las bitácoras de navegantes a lo Magallanes: todo, chabones.

Y acá me quiero detener. Es verdad que durante siglos las mujeres nos quedamos en nuestras casas haciendo lo que pudimos, escribiendo novelas sobre la intimidad, mientras las grandes gestas quedaron del lado de los hombres. Rattenbach es el más chabón de todos, pero hay una sensibilidad que logra transmitir a pesar de ser hombre y que tiene que ver con la valentía y el amor profundo que siente por la causa nacional. Y así como me dedicó el libro para que recuperemos la soberanía sobre nuestras islas, yo creo que es una causa a la que va a dedicar toda su energía para que, en 40 años (ojalá que menos), estemos todos comiendo un asado en la Isla Gran Malvina.

El libro se consigue acá. Se los recomiendo.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

close-alt close collapse comment ellipsis expand gallery heart lock menu next pinned previous reply search share star