Considero que la película He’s just not that into you es una comedia romántica con pretensión sociológica, con el perdón de los sociológxs (not).
Pero no inventa nada: hereda una larga tradición de saberes sobre el amor, del consejo de revista a la columna sentimental, que desde hace décadas le explican a las mujeres cómo leer lo que los varones hacen o dejan de hacer.
Su punto de partida es una frase soltada de pasada en la sala de guionistas de Sex and the City, donde Greg Behrendt, el único varón heterosexual del equipo, escuchaba a sus colegas buscarle explicaciones a un desplante o como hoy le diríamos, ghosteada. La frase llegó a la pantalla en el episodio “Pick-a-Little, Talk-a-Little” (2003), en boca de Berger, que se la dice a Miranda; de ahí pasó al manual que Behrendt firmó con Liz Tuccillo en 2004 y, por último, a la película de 2009.
En rigor, libro y película son The Rules reinventadas: si el manual de los noventa le decía a la mujer cómo actuar para ser elegida, este le enseña a descifrar la conducta del varón y a retirarse a tiempo. Cambia el gesto, de la maniobra a la resignación lúcida, pero se conserva la premisa de que el amor se gobierna con reglas y de que la que tiene que aprenderlas es ella o vos. Así, lo que se presenta como sociología del desamor es el viejo reglamento con otro envoltorio: una pedagogía para mujeres que cambió la promesa del anillo por la del tiempo bien aprovechado.
¿Pero quién quiere aprovechar bien el tiempo? Prefiero coger.