LUCILA TIENE QUIÉN LE ESCRIBA

A la larga y fructífera tradición de novelas epistolares llega Nunca me dejes de responder, una novedad editorial que orbita las enfermedades para sacarlas del closet lejano de la vejez y la tragedia. Una de las protagonistas ya es una vieja amiga de vaga fiebre, María Lucila Quarleri, autora y directora de Esa niña , en dialogo indómito más meta que nunca con quién escribe estas líneas. Escrito a partir de un “reto” y sin saber bien hacía qué ni para qué, Nunca me dejes de responder resulta una mirada furtiva hacia la intimidad de la otrx enferma.

Desde esas coordenadas se encararon estas preguntas.

EE encarnando a vf: ¿Para qué escribir sobre tu enfermedad, mi enfermedad?

MLQ: Ahora lo siento como si no hubiese podido ser de otra manera. Algo que fluyó muy naturalmente. Ahora lo siento así. Supongo que cuando te respondía un mail me quedaba pensando “che, ¿por qué estoy mandando esto? ¿por qué estoy escribiendo esto?”… Pero creo que es una forma de atravesarlo. En mi caso, no sé si a vos te pasa, me cuesta hablar sobre mi enfermedad. Me cuesta mucho, cuando me preguntan no sé que decir, me siento invadida, pero al escribirlo siento que me puedo expresar más. 

EE encarnando a vf: ¿En qué lugar físico estabas cuando respondías los mails?

MLQ: Estaba en Mendoza, te leía y escribía desde una habitación donde había armado mi tallercito, mi bunker. No hacía casi nada, solo esperaba que me llegara un mail tuyo a mi correo. Cuando veía tu mail entre las promociones de mercado libre, lo abría,  te leía dos o tres veces, bajaba las escaleras, me hacía unos mates y subía a responderte. Extasiada, sí. 

EE encarnando a vf:¿Con qué libros te parece que hace familia este libro/ o qué libros te inspiraron mientras escribías? 

MLQ: Para no tener miedo de escribir sobre el deseo pienso en el libro Vivir con Virus o Aparecida de Marta Dillon, siempre me gustó como describe, plasma sus miedos en paralelo a sus deseos –sexuales la mayoría- . Los diarios del cáncer de Audre Lorde, me lo prestó una amiga mendocina, lo perdí… Me reventó el corazón el libro, más sabiendo que murió de eso mismo que trata de exorcizar en su diario . Diario de invierno de Paul Auster también me gustó, hace un recuento de cicatrices, cuenta su vida a través de su cuerpo. Es media romántica la cosa y la verdad que el viejo Auster nunca parió ni le pasaron cosas semejantes, pero me gustó la idea de llevar una bitácora del cuerpo.  

EE encarnando a vf: ¿Sentís que dijiste todo lo que tenías que decir con respecto a la enfermedad?/ ¿sentís que te quedaron obras adentro explorando la enfermedad?

MLQ: Escribí durante la cuarentena una obra de teatro distópica donde la protagonista se salva de morir del covid 19 gracias a su tratamiento con quimioterapia. Me inspiré en el libro. Lo escribí a partir del supuesto de que solo vamos a sobrevivir al virus aquellxs que tuvimos cáncer.

EE encarnando a vf: ¿Te acercaste a otrxs enfermxs de cáncer? 

MLQ: No a otrxs enfermxs de cáncer pero sí a una piba que tenía una colostomía como yo. Cuando me diagnosticaron y volví a mi pueblo a los días me enteré que una chica que tenía un centro de estética estaba pasando por algo similar. Que su diagnóstico era otro, pero que tenía un ano contranatura como yo. Me pedí un turno urgente para depilarme, al pedo porque tengo la definitiva pero le pedí turno igual, cuando llegué ella estaba enterada de lo mío (porque pueblo)  y viví una de las mejores cosas que me pudieron haber pasado ese enero infierno: se levantó la remera, me mostró su colostomía, y muy liviana me preguntó ¿Qué bolsitas usas vos ? –Porque hay miles de bolsas, algunas que se cambian todos los días (como la de ella) y otras una vez a la semana, como la mía, que venía una enfermera a cambiármela. Ella ya era mamá y creo que no tenía las mismas posibilidades que yo de pedir enfermera, llorar por los rincones. Realmente tus mails, y esa levantada de remera me salvaron.  Exactamente por lo mismo: alguien joven, mujer, que está pasando por lo mismo.   

¡Ah! No me acerqué pero lo observé de cerca. Acá en mi pueblo hay un acceso y cuando salíamos a Buenos Aires a hacerme las aplicaciones de quimioterapia siempre nos cruzábamos con un pibe pelado corriendo, mi papá me lo señalaba y me decía que él se había recuperado por su garra, sus ganas. Lo tuve como ejemplo, lo tengo. Hace unos meses me enteré que tuvo una recaída y está en tratamiento de vuelta. Creo que hay que tener mucho cuidado con las enfermedades y las recetas mágicas que propone la psicología barata, los libros de superación personal y toda esa mierda new age, que sí, obvio, un poco ayuda al bocho pero promover la meritocracia en la enfermedad es un golpe bajo, terrible, doloroso.  Muy pesado para quienes lo padecen y también para quienes tienen familiares que murieron enfermxs. Cómo si ellos no hubiesen hecho lo suficiente, algo así me suena… 

EE encarnando a vf (insistente): ¿Por qué no te pudiste acercar a otrxs enfermxs de cáncer?

MLQ: No surgió… (piensa) No, no surgió no, muy mentirosa de mi parte decir eso. Creo que no puedo. Siento que es tan grande lo que le pasa a la otra persona que no sé que decirle. Me pasó ahora con algunas personas que tienen covid, yo también tuve, que les quise escribir algún mensaje pero es tan particular, tan individual, tan propio el proceso de cada unx que ¿qué les puedo llegar a decir yo? Más allá de “tranqui, te recomiendo una serie”.

(…)

Mi respuesta es todo lo que no queremos que pase, ¿no? No queremos que quede en silencio la enfermedad, en la oscuridad, la sombra, que no quede apagado, que no quede tapado. Lo puedo demostrar y abrir en mis textos, en mis ideas, charlando con vos, pero no mucho más que eso. Creo que esa es la manera que tenía de expresarlo, que encontré y que encuentro.

EE encarnando a vf:  ¿Sentís que estás más cerca de la respuesta que estabas buscando o decís que la pregunta ya no es la misma?

MLQ: La pregunta mutó, ni sé muy bien cuál fue la primera, pero estoy segura que no es la misma que la de ahora, las de ahora. Ahora estoy pensando si puedo vivir sin mi enfermedad. Es caprichoso – choto – egoísta plantearlo, pero creo que también se lo va a plantear la gente post-covid si es que seguimos existiendo.

¿Podré vivir sin el miedo, sin el barbijo? 

EE encarnando a vf: ¿Te sentís una ex-enferma?

MLQ:  Quiero sentirme una ex-enferma. Mi terapeuta me dice que le resulta más fácil trabajar conmigo si me sigo considerando enferma, por los límites, los cuidados. Ahora creo que estoy intentando ser una ex-enferma que mantiene lo que ha aprendido con la enfermedad. Me olvido todo el tiempo. Todo el tiempo! Gracias a dior vos me ayudas a recordarlo. 

EE encarnando a vf:  ¿De qué te olvidás?

MLQ:  El otro día una amiga dijo algo que me hizo acordar a esto que me estás preguntando, de qué me olvido… 

Ella estaba contando como se había dado cuenta que tenía covid y en el relato dijo “Iba a laburar y no rendía lo mismo”. Yo le pregunté ¿rendía? ¿tu cuerpo rinde? Yo ahora estoy post-covid, en año nuevo me contagié y si bien durante no tuve muchos sintomas ahora si me siento cansadísima, agotada y muchas veces me enojo conmigo misma por lo mismo, por no “rendir” como yo quiero, que yo espero, y como los demás esperan que lo haga por mi edad y por todo lo que ya sabemos.

Nuestro libro Nunca me dejes de responder se compra aquí. Pronto disponible en e-book.

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