EL BROMANCE BAJO LA LUPA

¿Qué es el bromance y por qué me incomoda?

// Por Damasia Patiño Mayer

Según el diccionario de Cambridge, bromance significa una “relación cercana, no sexual, entre dos hombres”. Un estudio falopa realizado por la Universidad de Winchester entrevistó a 30 chicos (todos de segundo año de la facultad, 29 blancos, todos heterosexuales) y llegó a varias conclusiones interesantes que sirven poco a fines científicos dada la muestra elegida, pero al menos fomentan la reflexión. 

Por un lado festejan que 29 de ellos tienen un amigo al que le cuentan todo e incluso wait for it… ¡se abrazan! No hace falta ser un genio para saber que esto es beneficioso para ellos. Es tan triste como cierta la dificultad que tienen los hombres para darse amor entre sí. Hijos de padres ausentes, que con suerte se animaban a dar una palmada en la espalda, estos hombres están sedientos de aprobación masculina, pero… ¿es por ahí?

Una nota en el medio The Objective plantea que los autores del trabajo de investigación “también han mostrado cierta preocupación por las relaciones tradicionales entre hombres y mujeres y han aclarado que «el aumento de los bromances puede no ser del todo liberador y socialmente positivo para las mujeres». El estudio ha demostrado una mentalidad de «nosotros y ellas«, lo que implica una mayor lealtad a sus «hermanos» frente a sus parejas románticas.”

Antes que nada a mí no me preocupan en absoluto las “relaciones tradicionales” entre hombres y mujeres*. Por mí que se prendan fuego, se arrojen de un barranco y les caiga un piano encima. Lo que sí me preocupa es esta mentalidad “nosotros/ellas”. 

Los hombres que reivindican el amor entre hombres tienen un punto. Cada vez es más frecuente en los medios o incluso en Zooms de mi trabajo, p un intercambio entre dos hombres en el que uno le dice al otro que se ve muy bien, que está lindo. Sin duda esto es novedoso y agradecido por parte de las mujeres que durante años tuvieron que sonreír falsamente cuando les hacían comentarios sobre su belleza (además de inteligente… ok…). 

De repente pueden dirigir sus comentarios entre ellos y hete aquí que ¡a los hombres no les molesta! ¡Cuánto más fácil! Y de la misma manera probablemente a su compañero de bromance no le molesta que su amigo hable pestes de su mujer que no lo entiende, que le pide que lave los platos, que le exige, le exige, le exige. 

A mí me parece que más que bromance, a los hombres les vendría muy bien tener amigas mujeres. CHAN. ¡Impensado! Incluso en el mismo artículo las únicas dos opciones son “bromance o romance”. ¿Y lo hermoso de una amistad entre un chico y una chica, en el que ambos aprenden de las dificultades de los géneros que les impusieron? 

Discúlpenme, pero a mí la imagen de @noxico (Tomás) diciendo que jugando a jueguitos es feliz porque con su amigo pueden hablar y tener un momento re íntimo, culminando con: “y si nos quieren decir virgos que lo hagan, si ellos tampoco la ponen!” ¡El problema (entre otros) es que en ese video son todos chabones!!! ¡Obvio que hay chicas gamers, pero son las menos!. Entonces yo creo que estar sentado en un sillón, 5 de 7 noches ignorando a tu novia y jugando a jueguitos… ¡no está bueno! Me da muchas ganas de decirles: ¿por qué no te ponés en pareja con un chabón entonces? Si claramente disfrutás más de su presencia… ¿Qué es tu pareja femenina en ese caso? ¿Un desahogo sexual? ¿Una figura materna? 

También por asociarnos con figuras maternas es que tantas relaciones no funcionan y que los hombres se sienten tan juzgados y exigidos por la mirada femenina.

Yo fui a un colegio de mujeres y lo reivindico. Todos los días me despertaba, me ponía el uniforme (que me quedaba como el orto) y me iba al colegio a pasar ocho horas sin hombres. Entre nosotras éramos muy diferentes, algunas jugaban a las Barbies, otras al Fantasma Escritor y otras se colgaban de los pasamanos y hacían piruetas. Algunas usaban la pollera cortita y otras por las rodillas, pero eso no computaba porque no había hombres que nos miraran. A mí la camisa me quedaba chica desde que me empezaron a crecer las tetas e incluso en un momento tenía un botón saltado. Más allá de los comentarios de las profesoras por lo desaliñada que estaba, no había problema. Los pocos profesores hombres tenían muy claro que cualquier sugerencia de una mirada sexualizante les hubiera valido una patada en el culo que los dejaría en marte. 

En la clase no estaban “las chicas” porque todas éramos chicas. Cuando se preguntaba algo a la clase, siempre respondía una chica. Fue después, en la UBA, que me choqué con otra realidad. Treinta personas en un práctico de Ciencias de la Comunicación, 28 mujeres, dos hombres y hablaban en público la misma cantidad de hombres que de mujeres. El resto de las chicas se refugiaba en ese silencio mullido.

De esa experiencia en un colegio laico de mujeres me quedó un grupo de veinte amigas. Nosotras nos contamos todo, nuestras penas y alegrías, nos apoyamos mutuamente y (creanlo) nos abrazamos. No solo nos abrazamos: cuando estoy triste puedo literalmente apoyar mi cabeza en las faldas de una amiga y dejar que me haga mimos. Sin embargo nosotras no hablamos de romance, ¿qué tiene que ver? ¡Esto es amistad! El término bromance claramente ironiza la homosexualidad, es el clásico: ¿qué so’ puto? pero por la positiva y con risita pícara.

Pero esto no significa que yo defienda la segregación, justamente lo que quiero combatir es esa idea de nosotros/ellas. Sí, creo que para las mujeres puede ser beneficioso educarse en un espacio en el que el macho dominante no existe y luego salir al mundo real con la fuerza de quien siempre fue libre. Por otro lado, creo que los hombres se benefician del contacto con mujeres, las sociedades se benefician de ese contacto que hace que ellos nos entiendan mejor, nos quieran y no nos encasillen en los roles de madre o puta. Se diviertan con nosotras, jueguen, nos abracen. 

En Dresden (Alemania) vi una escultura que llamó mi atención: un hombre y una mujer sentados conversando. Era la primera vez que veía una obra artística en la que la relación entre ambos géneros no era romántica y me emocionó mucho más por eso.// 

*Aclaración: Hablo de mujeres y hombres con el total conocimiento de que existen muchos más géneros, pero mi planteo y experiencia personal tiene que ver con mujeres y hombres cis y estos problemas existen más que nada en la cultura paqui.

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